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  • jueves 18 de abril del 2024

Habla el flamante Rector de la Universidad Nacional Agraria-La Molina

04 de febrero del 2016

¡EXCLUSIVO!

Habla el flamante Rector de la Universidad Nacional Agraria-La Molina, Ing. Zoot. Ph.D. Enrique Flores Mariazza

HACIA LA ALIANZA
ESTADO-UNIVERSIDAD-EMPRESA-PRODUCTOR

Lograr esta sinergia multiplicadora, en beneficio del campo, es uno de los principales objetivos que se ha fijado el nuevo conductor de la máxima lumbrera agroeducativa del país.
¿Por qué, cómo y para qué? La primera entrevista que él concedió —con exclusividad— a AGRONOTICIAS, responde con holgura a éstas y otras inquietudes latentes en el universo sectorial.
Mucha atención:

DEL SUEÑO A LA REALIDAD

— ¿Consideró alguna vez la posibilidad de llegar al rectorado de su Alma Mater, Dr. Flores Mariazza?
—Sí, la consideré, motivado por la vocación de servicio hacia la institución donde me formé y trabajo, para que consolide —de manera definitiva y con acciones concretas— su posición de liderazgo científico-técnico en agricultura, ganadería, agroindustria, recursos naturales y medio ambiente.
— ¿Y cuándo se decidió?
— El año pasado, tras haber realizado una larga labor de servicio a la universidad, el campo y las comunidades rurales. Pero no se trataba de aspirar por aspirar, sino de tener experiencia y visión clara acerca de lo que uno quiere para su institución, el agro y el país.
— ¿Qué enseñanzas o aprendizajes le ha dejado el primer proceso electoral universitario con voto universal y secreto de todos los profesores y estudiantes?
— La enseñanza fundamental ha sido que es posible llevar un proceso electoral limpio y ordenado en la universidad, dentro de cuyo marco debo destacar la madurez alcanzada por nuestros estudiantes, como ejemplo para el resto de la sociedad. El proceso nos brindó la oportunidad de expresar nuestras ideas en forma abierta, con la filosofía de que las discrepancias no pueden ser motivo de enconos ni resentimientos entre los contendientes; sino que a partir de ellas se puede construir consensos y abrir un mayor abanico de posibilidades para la institución. Pues las discrepancias aportan diversidad de ideas que ayudan al candidato a tener una visión más amplia de lo que la universidad necesita y lo que ésta puede y debe hacer por el país.

HACIA EL CAMPO

— ¿Qué medidas fundamentales proyecta aplicar su gestión para optimizar la formación de los contingentes profesionales que requiere el agro nacional y la ejecución de investigaciones para generar nuevos conocimientos, tecnologías y servicios en favor de este?
— Tenemos proyectadas las siguientes medidas:

  • Mejora continua de la calidad educativa
  • Fortalecimiento de nuestro sistema de investigación y nuestros tres institutos regionales de desarrollo (IRD).
  • Implementación de un sistema de extensión universitaria.
  • Creación de nuevas unidades clave, tales como: Centros de Excelencia, Parque Científico y Centro internacional de Agricultura y Recursos Naturales, y
  • Puesta en marcha de escuelas de Peritos Agrícolas, Ganaderos y Forestales. Es decir, aspiramos a tener un sistema de generación y transferencia de tecnología al servicio del campo, con la participación de los mismos productores.

— Hasta 1960, la UNA-La Molina formaba profesionales generalistas, enciclopedistas o todistas, como los que requiere el grueso del campo; mientras que ahora sólo forma especialistas (agrónomos, agrícolas, zootecnistas, forestales, etc.), sin duda necesarios para desarrollar las potencialidades productivas correspondientes. Pero como las comunidades campesinas y nativas e incluso los distritos, provincias y cuencas más necesitados no pueden contratar tantos profesionales especializados, por no tener suficientes recursos económicos; ¿cuál podría ser la fórmula para superar esta situación?
— En lo que nos concierne, sin duda, es implementación de un sistema de extensión universitaria, con la participación de profesionales con experiencia de campo y que operen en alianza con productores líderes. En la medida que los extensionistas sean hijos del campo o conozcan realmente a éste, responderán mejor a las necesidades generales y específicas de los productores, trabajando de la mano con ellos, para hacerlos participar en la generación y la transferencia de tecnologías apropiadas. Es una pena que —según el IV CENAGRO del 2012— sólo el 10% de nuestros productores reciba asistencia técnica y únicamente el 9% tenga acceso al crédito. Corresponde al Estado y la sociedad en conjunto revertir esta situación perversa. Por lo mismo, nuestra universidad luchará por alcanzar un consenso interinstitucional para superar esta realidad inadmisible.
— ¿Y en cuanto a la especialización?
— Ésta es necesaria, porque ahora la ciencia y tecnología avanzan muy rápido, por lo cual se requiere de personas capaces de dominarlas. Además, la especialización permite resolver problemas específicos. Por ejemplo, el desarrollo de sistemas hidráulicos y de riego o la mejora genética de alto nivel. Existen, sin embargo, otros enfoques educativos dignos de sopesar, como el europeo, que en los cuatro primeros años forma profesionales en ciencias agrarias, para luego especializarlos en el quinto. Tomando en cuenta experiencias como ésta, pienso que las universidades que ofrecemos carreras agrarias en el Perú deberíamos discutir sobre cuál debería ser el modelo que más se adecúa a nuestra disímil realidad y sus proyecciones.

ANTE LA POLÍTICA AGRARIA

— Sin duda la UNALM atesora un gran bagaje de conocimientos, tecnologías, servicios y propuestas para orientar y optimizar las políticas públicas dirigidas al sector. Pero como ella no siempre es tomada en cuenta por los gobiernos de turno, ¿qué piensa hacer para poner fin a esta situación y reposicionar a la universidad en el contexto institucional del sector?
— Nuestra propuesta básica es la creación de círculos o grupos de investigación especializados, en los que participan los profesores-investigadores que trabajan en los temas que competen a nuestra universidad: agricultura, crianzas, agroindustria, recursos naturales y medio ambiente, principalmente. Ellos serán los responsables de emitir opiniones —con suficiente fundamento técnico, experiencia y visión— en los temas sobre los cuales deba pronunciarse nuestra universidad ante la política oficial
— Algo más, amigo Rector: la UNALM y sus homólogas de provincias forman profesionales agrarios especializados, pero la administración pública suele ignorarlos; tanto que —incluso— muchos cargos técnicos que deberían ser ocupados por ellos, están en manos de profesionales de otras disciplinas. ¿Cómo se podría corregir esta situación?
— Una alternativa podría ser volver a la antigua estructura del Ministerio de Agricultura, donde existían tres direcciones principales: de Agricultura, de Ganadería y de Forestal y Fauna; a las que se podría añadir una de Comunidades Campesinas y Nativas, para atender a las más de 5,000 comunidades y más de 800 asociaciones y empresas intracomunales. Éstas, por su peculiar naturaleza económica y social, requieren un apoyo especial y diferenciado por parte del Estado, para desarrollar toda su capacidad productiva. En el pasado, el Ministro de Agricultura era un profesional en ciencias agrarias o con experiencia de campo. Ahora no. Y esto genera serios problemas en el enfoque y el accionar del ministerio, en desmedro del campo. La solución de fondo ante este problema sería la Alianza Estado-Universidad-Empresa-Productor Agrario; una sinergia multiplicadora.

EXTENSIÓN, FACTOR CLAVE

— Por otro lado, como consecuencia de la pobreza social y el atraso tecnológico, en el campo sobran oportunidades para generar desarrollo rentable y sostenible, mientras que en la UNALM sobran conocimientos, tecnologías y servicios para aprovecharlas. Pero como ahora no existe un mecanismo institucional de enlace entre ambos frentes, ¿qué podría hacer su gestión para cubrir este vacío?
— La solución está en la implementación de un sistema nacional de extensión agraria, en el cual participen nuestros institutos regionales de desarrollo, el INIA y sus estaciones experimentales, los productores líderes e incluso algunos estamentos del sector privado que trabajan con el campo. Nuestra propuesta es eminentemente participativa.
— ¿Cuál sería el papel de la UNA-La Molina dentro de este marco?
— Nuestros agentes de extensión o profesionales con amplia experiencia de campo, en compañía de nuestros estudiantes más avanzados y destacados, realizarán labores de investigación aplicada y extensión en los propios escenarios de la producción, con el apoyo de los peritos y promotores que serán formados en nuestras escuelas campesinas regionales.
— ¡Qué interesante!
—Es un área en la que vengo trabajando desde el 2006, cuando me tocó el papel de fundar la Escuela Campesina de Ganadería en Ayaracra, Cerro de Pasco, en alianza con varias comunidades campesinas de la sierra central y el Grupo Minero “Centro” (ver detalles en: https://www.youtube.com/watch?v=oLFQ6zSbQW8 y buscar como Escuela Campesina de Ganadería en youtube).

FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

— Por otro lado, Ud. es —posiblemente— el profesor-investigador molinero que ha estudiado más y comprendido mejor las amenazas, impactos y proyecciones del cambio climático en el campo. Tanto que en AGRONOTICIAS Nro. 410 dimos a conocer —en marzo último— uno de sus principales trabajos, en torno a la disponibilidad futura de pastizales y bofedales para la ganadería altoandina. En tal condición, ¿qué puede Ud. decirles a nuestras autoridades y a nuestro pueblo sobre lo esencial que deberíamos hacer frente al cambio climático?
— Muchas gracias por su apreciación. El grueso de la ganadería nacional se desarrolla entre las montañas y planicies altoandinas, las que por su propia naturaleza presentan una alta variabilidad climática. Dentro de este marco, el cambio climático hará que los índices de aridez se incrementen notablemente, sobre todo en los Andes del sur. Además, como consecuencia de la desglaciación, se perderán importantes fuentes estratégicas de agua y alimentos para el ganado en los largos períodos de estiaje. Me refiero especialmente a los bofedales. La solución ante este problema está en utilizar sistemas de alerta temprana que nos permitan conocer con anticipación cual será la disponibilidad de agua y forraje en el futuro. Corresponde a los científicos y técnicos el papel de ayudar al Estado y los productores en el diseño de programas de manejo adaptativo, para adecuar los sistemas de producción a los nuevos escenarios influenciados por el cambio climático.
— Continúe, por favor.
— Obviamente, esto exige la formación de capacidades humanas para el manejo de esos sistemas y sus acompañantes (por ejemplo, servicios de extensión, de capacitación y de información satelital en tiempo real). En lo que concierne al Estado, éste podría diseñar planes de contingencia ante posibles catástrofes y mejorar el seguro agrario. Por su lado, los productores deberían contar con planes de manejo sostenible y de contingencia para atenuar los impactos adversos del cambio climático; especialmente eventos extremos, tales como: “veranillos”, sequías, friajes, reducción del periodo de lluvias, irregularidad de éstas y variabilidad e impredictibilidad del clima en general. Nosotros estamos listos para aportar soluciones en tal sentido.
— Muchas gracias por esta entrevista exclusiva, Dr. Enrique Flores Mariazza. Para concluir, por hoy, ¿qué puede esperar —en síntesis— el Perú agrario de su gestión rectoral y —en contraparte— qué puede pedirle Ud.?
— Hemos prometido trabajar con honestidad, eficiencia y transparencia. Y así será. Tenemos un equipo profesional sólido para lograrlo y así consolidar el liderazgo científico-técnico y moral de nuestra universidad en agricultura, ganadería, agroindustria, recursos naturales y medio ambiente. Sobre esta base, esperamos el apoyo de toda la comunidad molinera para dar el gran salto cualitativo en enseñanza, investigación y proyección social; pues de esto depende el futuro de nuestra universidad. Y a la sociedad y el Estado les invoco que fortalezcan a la universidad pública, dándole el sitial que le corresponde. Pues ella es la principal fuerza motriz para sacar estructuralmente del atraso y la pobreza a los peruanos con menores recursos, pero gran capacidad de trabajo.

RECTOR CON EXPERIENCIA DE CAMPO

Nacido el siete de julio de 1951 en Lima,  Enrique Flores Mariazza es ingeniero zootecnista formado en la UNA-La Molina, donde se graduó en 1973.

●Luego obtuvo —sucesivamente— su Maestría y Doctorado en Ciencia de Pastizales en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah, Estados Unidos. También ha sido investigador posdoctoral en el Departamento de Agronomía y Pastizales de la Universidad de California, Davis.

● Como reflejo de ello, él ha publicado innumerables artículos en revistas científicas indexadas y capítulos de libros publicados por la FAO y el BID sobre ganadería, pastizales y cambio climático.
● El Dr. Flores Mariazza se dedica a la docencia y la investigación en su Alma Mater prácticamente desde cuando egresó; tanto que su actual puesto de carrera es el de Profesor Principal en Manejo de Pastizales en el Departamento de Producción Animal de la Facultad de Zootecnia.
● En ejercicio de su profesión, él ha sido coordinador de numerosos proyectos de investigación, extensión y desarrollo agrario; fundador del Programa “Escuela Campesina de Ganadería” e —incluso— Director de la Escuela de Postgrado de la UNA-La Molina.
● Emocionalmente, según varios campesinos pasqueños que han convivido varios años con él entre hatos de alpacas, ovinos y vacunos, el Dr. Enrique Flores Mariazza es un hombre tranquilo y muy analítico, que prefiere hablar con el idioma de la acción.
● He aquí el perfil básico del primer zootecnista nato que ha subido —democráticamente— al rectorado de la máxima lumbrera agroeducativa del país, con la íntima determinación de concretar el vuelo que soñaron darle sus fundadores y —sin duda— anhelan todos los agrarios del Perú.
Enrique Flores Mariazza

UNIVERSO MOLINERO

— ¿Cuál es el universo básico que usted conducirá en el naciente quinquenio, Dr. Flores Mariazza?

— Básicamente, 5,000 estudiantes de pregrado, 1,200 de posgrado y 500 profesores,  con proyección a toda la comunidad agraria nacional. Tenemos ocho facultades, 29 programas de Maestría  y  ocho  programas  de  Doctorado.  Queremos  dar  a  todos nuestros  estudiantes  una formación integral, que contemple no sólo una buena formación académica y profesional, sino  también  la  consolidación  de  valores  humanos  y  sociales que  todo  hombre necesita  para  alcanzar  un  desarrollo  pleno.    Igualmente, nuestro  universo  abarca  tres institutos regionales de desarrollo (Costa, Sierra y Selva); todos con el compromiso de brindar apoyo técnico  a  los  productores  y comunidades. Pues queremos una  universidad  que  sea  líder  en investigación y extensión.


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