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  • martes 16 de abril del 2024

#EDITORIAL La revolución agroindustrial

20 de febrero del 2017

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El 30 de octubre del 2015, durante  el segundo Gabinete Binacional entre Perú y Colombia,  el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, nos sorprendió con una frase para  definir los avances del Perú en el ámbito agrario y  agroexportador: “Perú es un gran ejemplo, y mundialmente se le reconoce como un país que hizo una gran revolución agroindustrial. En muy poco tiempo se convirtió en exportador de muchos productos que antes no producía”, remarcó Santos.

  • El gobernante colombiano confió que ése es el modelo que anhela para su país “post conflicto” con las FARC “tomando como base el avance en laagroindustria peruana” a la que calificó como “maravillosa”, y fue más allá, reveló  que  los peruanos “nos han ofrecido apoyo para el fortalecimiento del sector rural y del agro en general, a través de la transferencia de buenas prácticas y lecciones aprendidas en los sistemas”, señalando entre ellos  la tecnificación del riego, todo “lo cual constituye  una política muy exitosa junto a la disminución de la brecha  urbano rural”. Y puntualizó “Colombia necesita avanzar en esa dirección”.

EL AGRO DE SUBSISTENCIA

  • Esa generosa apreciación de Santos, si bien nos llena de orgullo, contrasta con la que a menudo nos ofrecen los analistas peruanos, quienes por defecto de óptica (suprimen el salto gigantesco de la agroexportación en los últimos 20 años) y siguen destacando los problemas por los que atraviesan la agricultura y  ganadería de subsistencia, especialmente en el área andina, el minifundio resultado de la parcelación; y la pequeña  y mediana agricultura, sin tecnología, sin créditos, sin mecanización, sin insumos, dependiente de los agroquímicos; sin servicios propios de la agricultura moderna; que continúan irrigando  sus tierras por gravedad, las mismas que están simbolizadas por el barbecho con bueyes.
  • ¿Qué lecciones podremos extraer del boom de la agroexportación para darle no una, sino varias manos a los pobres del agro?

LOS CAÑARIS COMO EJEMPLO

  • En las alturas de Lambayeque reside un grupo étnico en extrema pobreza denominado los cañaris. Asidos a las breñas y a sus montañas, donde prosperan los bosques de neblinas, han sobrevivido a través de los siglos, conservando con orgullo sus tradiciones, costumbres e identidad, pero el cultivo de cebada, haba, arveja, frijol y la crianza de cabras, al que se dedican sin ninguna tecnología, como ocurre en gran parte del país, les resulta poco  o nada rentable y los niños cañaris registran altos índices de desnutrición. Hace dos años “Sierra y Selva  Exportadora” vio en la calidad  del clima y tierra de los cañaris la oportunidad propicia para cultivar allí  berries. Y hoy día la Asociación de Mujeres Cañaris Los Rosales de Seg Seg cosecha con singular entusiasmo arándanos y frambuesas, siguiendo los consejos de los técnicos de la planta piloto instalada por el Estado en Incawasi. De una hectárea situada a 2,500 msnm pueden obtener 10 mil kilos de frutas que, dependiendo de los precios  del mercado,  venden  en aproximadamente  250,000 soles. ¿Hay algún otro producto, en tales circunstancias, que les ofrezca igual o mayor rendimiento económico?

LAS REGLAS DE JUEGO

  • No sólo ha sido el uso de la tecnología de riego que abonó a favor del boom, sino las favorables y estables condiciones legales, sociales e institucionales (que en términos de los economistas se denominan reglas de juego); el fomento a las inversiones; las menores tasas de impuestos a la renta; las importantes inversiones fiscales en infraestructura de riego y vial; instituciones públicas al servicio de la agroexportación como Prompex, ahora Promperú.
  • Todo eso debe aplicarse a la agricultura de subsistencia y los sectores agrarios menos desarrollados para que salgan, definitivamente de sus dificultades.

 SERVIAGRO Y FONDO SIERRA AZUL

  • Seguramente necesitamos más instituciones como “Sierra y Selva Exportadora”, con iguales o mayores dosis de creatividad. Y hace muy bien el ministro del sector en presentar dos nuevos instrumentos, “Serviagro” y “Fondo Sierra Azul”,  que deben abonar el terreno para un agro próspero. A ello deberían sumarse las universidades peruanas,  particularmente las que se benefician del canon sin  asumir ninguna responsabilidad social, pasando a ser parte de las universidades de adorno. ¿Dónde llega el canon en abundancia? A Cajamarca, Pasco, Áncash,  Junín? ¿Y  qué están haciendo sus universidades por el agro, la forestación o la pesca?¿?

PAÍS SIN INVESTIGACIÓN

  • Lamentablemente en el sector agrario del Perú se abandonó hace tiempo la investigación, sin transferir dicha responsabilidad hacia otras instituciones. Para ser competitivos en el mercado los productos agrarios están definidos “por tecnologías de una complejidad creciente que buscan responder a refinadas preferencias individuales y colectivas, con respecto a la nutrición, la salud y el medio ambiente”.
  • Nosotros tenemos truchas, pero Chile, a través de Fundación Chile, buscó y encontró mejores condiciones para desarrollar el salmón, pariente cercano de la trucha, y exporta anualmente arriba de los 3,000 millones de dólares; mientras nosotros exportamos sólo 7 millones de dólares en truchas al año. Esa es la diferencia de enfoque que la política agraria debe superar.
  • Sólo la tecnología y la creatividad nos liberará de la pobreza y servirá para afianzar y ampliar la revolución agroindustrial. (JCS).

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