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  • viernes 14 de agosto del 2020

Crean productos para la agricultura y piscicultura con desechos de langostinos

Por ejemplo la quinina, que es un cobertor antiplagas para las semillas, así como alimentos balanceados para peces peces

29 de noviembre del 2019

Investigadores de la Universidad de Lima, en colaboración con el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) y de la Universidad Nacional Agraria La Molina desarrollan un proyecto a base de los desechos del langostino, que serán aprovechados en beneficios de los agricultores y piscicultores.

Solo en el 2018 se desembarcaron 54 000 toneladas métricas de langostinos y el 40% de esa masa se convirtió en residuos que emiten 15 000 toneladas de dióxido de carbono.

Sin embargo, con el proyecto procesarán las cabezas de los langostinos que cuentan con sustancias importantes como la quitina, que está en el esqueleto; mientras que las proteínas y el pigmento de este animal pueden servir como colorantes.

A través de los procesos diseñados han logrado generar tres productos:

  • Quitina, que será utilizada para cubrir semillas con este polímero y así prolongar su durabilidad y blindarlas ante el ataque de algunas plagas.
  • Proteínas, que serán usadas para alimentos balanceados de tilapias y truchas.
  • Pigmento, utilizado como un aditivo para alimentar a las poblaciones de ciertos peces, para que su carne obtenga una apariencia más atractiva.

Mediante este proyecto se busca generar una economía circular. En la industria langostinera las colas de las langostas son separadas y las cabezas son desechadas, estas últimas no contaban con utilidad alguna.

El equipo está integrado por Javier Quino, investigador del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima, Erich Saettone, Juan Carlos Yácono, Fabricio Paredes, Héctor Villagarcía, Silvia Ponce, así como colaboradores del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) y de la Universidad Nacional Agraria La Molina.

“Desde la óptica de la producción se estaría generando una nueva industria, con generación de más puestos de trabajo directos e indirectos. Asimismo, el uso de los residuos (o desechos) de un proceso productivo como insumos de una nueva industria se enmarca dentro del paradigma de la economía circular, en la que copiamos la forma de trabajar de la naturaleza, pues en ella el desperdicio no existe y la producción es sostenible”., sostuvo el investigador Javier Quino.

El proyecto finaliza el 2020 y se está realizando con los fondos del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA), impulsado por el Ministerio de la Producción, el BIF y la propia Universidad de Lima.


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