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  • miércoles 20 de octubre del 2021

Nutrición y eficiencia alimentaria en las vacas lecheras

En la medida que el balance de fibra digestible y proteínas sea el adecuado se maximizará la asimilación y producción de leche y, por lo tanto, la eficiencia alimenticia de las vacas.

29 de julio del 2021

Escribe el ingeniero zootecnista Robert E. Watson
([email protected])

Hoy en día gracias a los avances científicos podemos medir la eficiencia alimentaria de las vacas y determinar que tan bien están asimilando los alimentos y su conversión en carne o leche según sea el caso.

Se está seleccionando genéticamente a las vacas que más leche dan por kilo de alimento. Es así que las vacas más eficientes nos dan dos kilos de leche por un kilo de alimento, y las menos eficientes nos dan 1.2 kilos de leche por un kilo de alimento.

Estos valores van a ir variando según el estadio de la lactación. Sin embargo, sabemos que un hato de buena genética y bien alimentado puede llegar en promedio a una eficiencia alimentaria de 1.8 kilos de leche por kilo de alimento ingerido y uno de no tan buena calidad estará alrededor de 1.3 kilos de leche por kilo de alimento.

Un detalle muy importante es que cuanta más eficiencia alimenticia, menos producción de gas metano, que es eliminado al ambiente y de esta manera se contribuye a reducir el impacto de la ganadería en el calentamiento global.

La vaca es un rumiante, especializada en digerir y procesar las fibras vegetales, almidones y proteínas de los forrajes, así como de otros alimentos o desperdicios agrícolas e industriales.

En la medida que el balance de fibra digestible y proteínas sea el adecuado se maximizará la asimilación y producción de leche y, por lo tanto, la eficiencia alimenticia de las vacas.

MATERIA SECA

Un detalle muy importante es la ingesta de materia seca de la ración. Cuando los forrajes están muy mojados o con mucha humedad, se pierde eficiencia alimenticia, además baja la grasa y la proteína de la leche. Pero, si el alimento está demasiado seco, este pierde palatabilidad y debemos humedecerlo para que las vacas lo quieran comer.

Una ración idealmente debe tener máximo 50% de humedad, llegando a un mínimo de 35% de para maximizar la producción de leche.

Cuando el forraje está muy húmedo bajan los almidones del mismo y es conveniente agregar maíz molido a la ración de las vacas para incrementar la producción de leche, así como el porcentaje de grasa y de proteína de la leche.

En el Perú y en muchos lugares del mundo, la fórmula de pago de la leche al ganadero contempla un valor base por la cantidad o peso de la leche, más un premio por unidad de grasa, proteína, sólidos totales y sanidad de las vacas (células somáticas) y establo libre de TBC.

Es por ello que debemos alimentar bien a nuestro ganado para lograr la mayor eficiencia alimenticia y, en efecto, maximizar la rentabilidad del hato.

 

 

 

 


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