

Fotos: Cortesía
La Amazonía brasileña, considerada el “pulmón del planeta”, lleva 16 días incendiándose, los focos de incendio aumentaron en Brasil un 82 % en comparación con el año pasado, según datos del gobierno, que entre enero y agosto de 2019 registró 71 497 siniestros de esta naturaleza, un número considerablemente superior a las 39 194 quemas que ocurrieron en el mismo período de 2018.
Los datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE) indican que la deforestación destruyó 2 254 kilómetros cuadrados de la Amazonía brasileña el pasado julio, 278 % más que los 596,6 kilómetros cuadrados del mismo mes de 2018.
Las imágenes satelitales del INPE detectaron casi 10 000 nuevos incendios forestales (desde el jueves último) en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde han afectado 68 reservas protegidas por motivos ambientales o por los indígenas que allí moran.
“Estos fuegos son todos de origen humano, unos con propósito y otros accidentales, pero siempre por la acción humana. Para que tengas un incendio natural necesitas que haya rayos, pero en toda esta región central de Brasil y el sur de la Amazonía, hay una sequía muy prolongada, hay lugares con casi tres meses sin una gota de agua”, explicó el investigador del Programa Incendios de INPE, Alberto Setzer.
Son varios los estados brasileños afectados (Acre, Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur).
El aumento de la deforestación en la Amazonía provocó que Alemania y Noruega anunciaron la semana pasada el congelamiento de ayudas destinadas a la preservación de la selva.
«Quienes deforestan y destruyen la Amazonía se sienten alentados por el discurso y las acciones del gobierno de Bolsonaro que, desde que asumió el cargo, ha hecho un verdadero desmantelamiento de la política ambiental del país», señaló en un comunicado Danicley Aguiar, vocero de la organización Greenpeace en Brasil.
MANDATO DE BOLSONARO
La creciente pérdida de la Amazonia coincide con el inicio de gobierno de Jair Bolsonaro, gobernante que al asumir el cargo prometió desarrollar la región Amazónica para la agricultura y la minería. Los vínculos del político ultraconservador con los terratenientes ganaderos y agricultores son conocidos.
Los incendios forestales son comunes en la estación seca, pero también son provocados deliberadamente por agricultores que deforestan ilegalmente tierras para la cría de ganado, según denuncian las organizaciones ambientalistas de la región. Por ello, las organizaciones denuncian que el gobierno de Jair Bolsonaro ha guardado silencio ante lo que han llamado un «crimen ambiental».
El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, señaló en su cuenta de Twitter que el Gobierno ha puesto a disposición de los estados afectados aviones y un equipo de brigadistas para detener los incendios.
«El clima seco, el viento y el calor hicieron que los incendios aumentaran considerablemente en todo el país», explicó el ministro Salles, agregando que el equipo está disponible y «ya está en uso».
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