

Ingresamos a la segunda vuelta del proceso electoral. El Perú debe escoger entre dos finalistas, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, que representan posturas ideológicas y programáticas diametralmente opuestas. Hemos transcrito y/o editado un resumen de las ideas fuerza contenidas en sus planes de gobierno para el 2021 – 2026. Aquí lo comentamos:
Escribe el Ing. Eco. Juan José Vera del Carpio
El sector agrícola tiene una agenda especial (…) se velará por el incremento del presupuesto, la tecnificación, promoción. Agricultura ecológica y ampliación de la frontera agrícola y garantizar el mercado interno y externo. Crear un marco político, jurídico, científico, económico, militar y social, de seguridad alimentaria para responder al cerco económico alimentario que los Estados Socialistas sufren de las grandes potencias. El agua es para este fin antes que para la minería.
PROPUESTAS AGRARIAS DE CASTILLO
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Son diez ideas, argumentadas muy emotivamente, priorizando aspiraciones sociales antes que económicas. En algunos casos de forma explícita y en otros casos indirectamente, hay un mensaje de imposición vertical, lo cual prefigura un futuro incierto para el agro nacional. El agro es pobre, incluyendo el valor de lo producido por la élite agroexportadora. Redistribuir todo, entre los pequeños productores, no alcanza para asegurar un progreso sostenido de agricultores y campesinos. Es repartir pobreza y el desafío es crear riqueza para llegar a que todos seamos más prósperos.
Por otro lado, no creo que las Fuerzas Armadas que en el área rural derrotaron a sangre y fuego al terrorismo, suscriban un gobierno de este estilo. Por lo demás, faltan en la propuesta temas como el crédito agrario, política sobre transgénicos, comercialización y otros. A mi entender sería preferible revisar este programa y sustituirlo por uno más realista y viable.
Por lo mismo, una propuesta de la magnitud de cambio estructural que se nos presenta, debe estar sostenida en un ofrecimiento programático más técnico e integral. En los planes sectoriales tengamos siempre presente el ideario partidario, pero al mismo tiempo incorporemos los programas que hagan viable estos anhelos. Miremos alrededor el fracaso de la “seguridad alimentaria” y el agro en general de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, por citar algunos ejemplos. Si el Perú decide por la alternativa que comentamos, debemos evitar que con el tiempo vivamos el drama de los pueblos mencionados, que tienen muchas cosas, menos seguridad alimentaria o reducción de la pobreza rural. Creo que la izquierda tiene técnicos como para proponer algo mejor.
PROPUESTAS AGRARIAS DE FUJIMORI
Existe una baja productividad de la actividad agropecuaria y forestal de pequeñas y medianas empresas agropecuarias y agricultores, que se traduce en la situación de pobreza de los casi 10 millones de personas. Las causas:
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Es un diagnóstico articulado y de alguna manera integrado. Acuden a muchas ideas o proyectos (algunos los mencionan) que ya se han venido ejecutando. Por lo mismo, estoy seguro que, de aplicarse este programa, al final de los cinco años, la pobreza de la agricultura familiar seguirá siendo el signo inequívoco de que este tipo de proyectos son necesarios pero insuficientes.
Incorporar a una economía de mercado a los 10 millones de peruanos que afirman hay en el mundo agrario, es un desafío nacional y no sólo sectorial. Ejecutar proyectos con alcance cortoplacista reforzará los roles ministeriales, paliará de alguna manera la vida de algunos agricultores, pero no apunta a incorporar a una economía social de mercado competitiva a los productores agrarios y menos sacarlos de los niveles de marginalidad y pobreza.
Es decir, no sólo se necesita proyectos atenuadores del drama agrario que significa sacar adelante las cosechas anuales, sino establecer los mecanismos programáticos y de proyectos que permitan avizorar que, en el largo plazo, se superará la actual problemática agropecuaria en particular y rural en general.
Recalco la idea subyacente que la mayoría de proyectos tienden a reforzar la oferta agraria en las condiciones de mercado que históricamente le han permitido estructurarse. Pero también ratifico que potenciar esa oferta implica un análisis más integrado del mercado, a través del mejor conocimiento de la demanda. Lo que resulte de aquello significará el éxito o fracaso. Creo que no hay ningún agroexportador exitoso que se haya preguntado: ¿qué sabían producir mi padre y mis abuelos para yo hacerlo mejor? No. Lo razonable es creer que el agroexportador que tiene agua y tierra se pregunte: ¿qué demanda el mercado que yo pueda producir, utilizando mis recursos de agua y tierra, para obtener utilidades? Y en base a esa respuesta montar un proyecto viable, exitoso y sostenible.
Esa es la ventaja que nos da ser un país megadiverso. Son este tipo de cuestionamientos los que permitirán que el país inicie la ejecución de un plan que permita avizorar en 10 o 15 años una realidad superior y diferente a la actual.
Creo que se debe repensar esta propuesta programática, desde la perspectiva que debe ejecutarse un plan quinquenal como la primera parte de un Proyecto de mayor alcance, que sea técnicamente viable y que comprometa no solo a las fuerzas sectoriales agrarias a ejecutarlo, sino comprometer al país en su diseño y ejecución. Deseo a todos un período de reflexión antes de acudir a votar los primeros días de junio. El futuro de la Patria está en juego. Respondamos con lo mejor de la fe que tenemos por el Perú. Nuestra ancestral historia y una larga y fructífera tradición agraria nos lo reclaman.
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