

El Servicio para el Desarrollo Integral Rural (Sedir) entregó plantones de gulupa a pequeños productores del distrito de Pamparomás en Áncash, con la finalidad de conocer si el mencionado cultivo se adapta a los campos y diferentes alturas de la subcuenca del Río Loco.
El objetivo es que los agricultores diversifiquen sus productos con una planta que demanda poca agua y su manejo es menos complejo a diferencia de otros productos de exportación como el palto y el mango.
Los productores obtuvieron previamente una capacitación en el Centro de Experimentación Allimuru , ubicado a 2100 metros de altura, donde SEDIR ha comprobado que la gulupa crece y tiene buen rendimiento en esa zona de Áncash. “Vamos a probar qué tal nos va con la gulupa. Es una buena alternativa y cómo hagamos el manejo para conocer si podemos cultivarla” , refirió Mario Ramos , del caserío de Capan.
Asimismo, los productores de la subcuenca del Río Loco, en su mayoría, se dedican a la agricultura de autoconsumo con cultivos como papa, maíz y arveja .
La gulupa es una buena alternativa ante la falta de lluvia y poca disponibilidad de agua principalmente en la zona sierra del país. La idea es diversificar la producción con un cultivo que también podría generar importantes ingresos económicos.
“Queremos que los productores experimenten en sus campos con el cultivo de la gulupa. Nosotros ya hemos tenido buenos resultados y la planta es una buena opción ante la escasez de recurso hídrico debido a que no necesita gran cantidad de agua” , explicó el director ejecutivo de SEDIR , Juan Cerna Espinoza .
Los productores también recibieron plantones de pitahaya para promover la diversificación de cultivos. Las actividades de SEDIR se desarrollan en el marco del proyecto de cooperación con la Fundación Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED).
La gulupa (Passiflora edulis f. edulis) es una fruta dulce que forma parte de la familia de las pasifloras (granadilla, maracuyá, etc.). Es originaria de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina. Cuando madura su cáscara es de color morado. Es redonda con un diámetro que varía entre 4 y 8 centímetros, con un peso promedio de 50-60 gramos cada una. Su pulpa es de color amarillo con semillas comestibles de color negro.
“Es como un maracuyá dulce, ojo, no hay que confundirlo con el maracuyá morado que se cultiva en el norte, sobre todo en Casma, Ancash, el cual se caracteriza por ser ácido. La gulupa tiene un balance perfecto entre acidez y dulzor, como una mezcla entre maracuyá y granadilla. Su cáscara es más fina y más dura que el de maracuyá y posee más pulpa”, señaló en vida el Ing. Agr. William Daga Ávalos (QEPD).
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