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  • domingo 24 de mayo del 2020

OPINIÓN | Construir un sistema de trabajo y protocolos para el sector rural

El Eco. Juan Escobar señala que es clave fortalecer económicamente a la pequeña agricultura, por ser el escudo ante las amenazas más adversas

01 de abril del 2020

Escribe: Eco. Juan Escobar Guardia.

De un momento a otro la vida cambió. De una vida “normal” se ha pasado a una emergencia mundial y de lucha por la vida. Se alude que el responsable es el Covid-19 o coronavirus, pero en el fondo sabemos que el responsable es el ser humano.

En lucha por la vida, el Gobierno peruano desarrolla una estrategia de contención y de mitigación; sin embargo, el futuro es incierto, en tiempo y efectividad, porque se conoce poco de este virus, por nuestra baja capacidad de respuesta sanitaria, y porque se depende del éxito de los científicos para encontrar vacunas y medicinas. También se espera la responsabilidad de la sociedad para aplicar las directivas disciplinadamente; además de ingentes recursos económicos para atender las necesidades de la población, y evitar que nuestro aparato productivo- comercial colapse. El riesgo mayor: que la contención y aislamiento al virus fracase.

En esta tarea es recomendable constituir una Unidad de Gestión de Emergencia (UGE), cuyo rol debe ser diagnosticar, sistematizar experiencias, dar propuestas integrales y monitorear su ejecución por sectores. El invierno se avecina y si las propuestas no se implementan con efectividad y celeridad, vamos a tener un escenario dramático en esta estación. Esta UGE tiene que estructurar un Plan que a distintas escalas y variantes debe ser aplicado por el Estado, la sociedad civil y las distintas iglesias.

Hoy sabemos que hay 19 regiones con distintos grados de afectación, pero no tenemos información desagregada si el virus ha llegado al “mundo” rural. Con base en esta “foto” necesaria, tendencia, nivel de afectación y la capacidad de respuesta sanitaria por región y por provincias que debe construirse estrategias específicas para defender también a la población rural. Hoy excluida de los bonos y otras consideraciones.

¿Qué propuestas se pueden desarrollar para preservar la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria, la salud de la población y evitar que el virus llegue al ámbito rural?

El sector agrario provee el 70% de los alimentos que consumen los peruanos al año. Pese a todos los problemas estructurales que tiene, viene caminando y los alimentos llegan a las ciudades, en volumen y con precios aceptables, cumpliendo una función histórica en momentos dramáticos; sin embargo, hay algunas muestras crecientes que la realidad comienza a cambiar para mal no solo para el consumidor, también para el productor. El transporte se encarece, no hay acceso a insumos, los alimentos industriales suben, etc.

En una primera dimensión, hay que entender que el sistema de producción agrario es una unidad de producción y una unidad de consumo. El productor produce y vende, pero también requiere tener insumos y servicios adecuados en el tiempo exacto para que el circuito no se interrumpa.

En una segunda dimensión, hay que entender que este circuito de ida y vuelta no debe permitir que el virus se instale y desarrolle ni en el campo ni en la ciudad. Ejemplo: extraída la papa ésta es concentrada en puntos de acopio (primera aglomeración), seguidamente es llevada a los mercados mayoristas donde se congregan cientos de minoristas (segunda aglomeración); y finalmente a los mercados minoristas llegan miles de compradores en todo el Perú para proveerse (tercera aglomeración).

En los dos primeros nodos, centros de acopio y mercados mayoristas, se deben aplicar exigentes protocolos sanitarios para que la enfermedad no se expanda. Ejemplo: distancia en el contacto, mascarillas, guantes, lavados de manos y cara, etc. Para el tercer nodo, el más peligroso para las ciudades, debiera desarrollarse una nueva logística para el abastecimiento familiar. Ejemplo; hacer que personal motorizado lleve los alimentos a los hogares, haciendo que el público no se exponga, siempre y cuando estos agentes también sean “limpiados” técnicamente al iniciar y salir de su jornada. Es una oportunidad para los jóvenes peruanos y venezolanos que trabajan en servicios de delivery.

Hoy en día el nodo más peligroso de extensión del virus son los mercados de abastos en los que por miles en todo el Perú vienen trabajando tradicionalmente y es fuente de contagio, porque no hay disciplina ni protocolo que cumplir. Hoy tenemos poco más de 1 300 infectados oficiales, pero esta cifra puede crecer exponencialmente sino construimos y aplicamos esquemas de contención de este mal.

De forma inversa, cuando los comerciantes o transportistas regresan al campo para repetir la operación de acopio y venta, antes de ingresar a las unidades de producción, deben cumplir con un exigente protocolo de sanidad, el cual debe ser monitoreado por el municipio local. Si no, el virus se va a instalar en la población agraria y las consecuencias serán lacerantes.

¿Es demasiado esfuerzo y cambian los esquemas? Efectivamente, tenemos que cambiar y construir nuevos esquemas por la salud de la población. Estamos en medio de una pandemia en desarrollo y urge tomar medidas como las mencionadas.

En el campo o en los distritos casi no existe oferta sanitaria para este tipo de males, sin embargo, en este ámbito hay una población pobre, con bajas defensas, con niños con alta desnutrición, anemia y seguramente con bajo entendimiento de la dimensión del problema. Es posible también crear un voluntariado con jóvenes que apoyen en la capacitación y en la vigilancia para que se cumplan con los protocolos. Nuestra juventud agraria debe crecer y defender a sus padres y abuelos de este mal.

Hoy es sabido que el nodo crítico para enfrentar el coronavirus son las escasas camas de cuidados intensivos y de equipos de respiración mecánica. Piura tiene 5 módulos, Tumbes 1 y Loreto 3; bajo esta realidad es preocupante imaginarnos lo que podría pasar en el sector rural. Urge capacitar a nuestra gente para que fortalezca su capacidad inmunológica, particularmente tengo confianza en el compromiso y la valentía de nuestros jóvenes en esta hora.

En este desafío, el MINAGRI, PRODUCE y municipios deben levantar sus objetivos para apoyar a construir este necesario sistema de trabajo y de protocolos para el ámbito rural. Recordemos que este problema, según los especialistas, va a durar más de 18 meses. En este esfuerzo, es destacable el trabajo que viene realizando el municipio de Jauja, donde han constituido un Comité Multisectorial que va abordar estas tareas.

Hoy el sector agrario y sus 2.2 millones de unidades agrarias es el escudo ante las amenazas adversas como las pandemias; es el soporte para que el sistema tenga esperanzas y, por ello, merece el apoyo social y económico del Gobierno para que se sostenga y, en efecto, sostenga la alimentación de todo el país Esto no es una caridad, tampoco un tema moral, es un tema de sobrevivencia.

En ese sentido, urge preparar el lanzamiento de un programa de gran escala para darle soporte a la producción y a la población agraria. Este plan debe abordar los componentes de salud, economía y atención social. La historia juzgará la decisión de nuestras autoridades en esta hora.

El agro va a defender la salud del país, también debe cuidarse la salud del agro

 


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