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  • sábado 07 de diciembre del 2019

El sacha inchi es rico en proteínas, vitaminas y minerales 

La ingesta de este alimento ayuda a fortalecer el sistema  inmunológico, favorece al sistema digestivo y fortifica al sistema óseo

01 de diciembre del 2019

El consumo regular de las semillas o el aceite de este grano nativo permite desarrollar un poderoso cerebro —y al mismo tiempo— evitar la acumulación de grasa en la sangre.

Originario de la Amazonía, el sacha inchi o maní del inca (Plukenetia volúbilis L) es un cultivo oleaginoso cuyos frutos fueron usados en el Antiguo Perú para alimentar, así como para prevenir y curar diversas enfermedades.

En principio, la semilla de este vegetal posee ácidos grasos esenciales que el organismo humano no fabrica, pero los requiere para asegurar su buen funcionamiento.

Entre los mismos destacan: el omega 3 (alfa-linolénico), un ácido graso esencial para las estructuras y funciones celulares del organismo, y el omega-6 (linoléico), que ejerce un efecto benéfico sobre el colesterol sanguíneo, al disminuir el colesterol malo y los triglicéridos, para prevenir así enfermedades neuro-cardiovasculares. Adicionalmente posee   omega-9, que no es un ácido graso esencial, pero que puede ser sintetizado por el cuerpo humano.

BENEFICIOS

Más de la mitad de la grasa del cerebro está formada por omega 3. Por lo tanto, para desarrollar un cerebro lúcido es fundamental ingerir dicha sustancia –incluso desde la gestación del nuevo ser– presente en   las semillas del sacha inchi.

Adicionalmente, la ingesta de este alimento funcional estimula el fortalecimiento del sistema inmunológico, favorece al sistema digestivo, fortifica al sistema óseo  y ayuda a la distribución de los nutrientes por el torrente sanguíneo.

Paralelamente, como el sacha inchi se cultiva en la Amazonía sin usar agroquímicos, es un producto de alta calidad, tanto para consumo directo como para uso terapéutico, cosmético e industrial. Su aceite es superior   a los de oliva y soya.

Esta especie fue estudiada científicamente por primera vez en 1980, por la Universidad de Cornell, Estados Unidos, cuya principal conclusión fue que sus semillas tienen 33% de proteínas y 49% de aceite.

Uno de los   científicos nacionales que más lo ha estudiado es el Dr. Mario Carhuapoma Yancé, cuyo trabajo acaba de merecer el Premio “Hipólito Unanue” 2010, otorgado por la Fundación “Hipólito Unanue” de la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos.

“Los beneficios del sacha inchi son enormes, no sólo por su alto contenido de ácidos grasos, sino también de proteínas, vitaminas A y E y minerales; por lo cual resulta ideal especialmente para mujeres gestantes, niños, jóvenes y adultos”, destaca el Dr. Carhuapoma.

AGRONOTICIAS N° 360 (Por Miriam Trinidad)


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